martes, 2 de agosto de 2011

ARTE / El Impresionismo

Impresión, sol naciente. Claude Monet
El impresionismo nació en París en abril de 1874, cuando un grupo de jóvenes artistas, frustrados por la continua exclusión de sus obras de los salones oficiales, se reunieron para realizar su propia exposición en el estudio del fotógrafo Félix Nadar. Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas, Camille Pisarro, Alfred Sisley, Berthe Morisot y Paul Cézanne se encontraban entre los treinta pintores que expusieron sus obras como la Société Anonyme de Artistes Peintres, Sculpteurs, Graveurs, etc. (Sociedad de Artistas Pintores, Escultores, Grabadores, etc.). Otros importantes impresionistas franceses que expusieron más tarde fueron Jean-Frédéric Bazille, Gustave Caillebotte y la estadounidense Mary Cassatt.

La exposición de 1874 fue acogida por el público con curiosidad y confusión, y con sarcasmo por la prensa popular; el título del cuadro de Monet Impresión, sol naciente (1872) inspiró al sarcástico crítico Louis Leroy el nombre para el grupo, "impresionistas". La apariencia inacabada y similar a un esbozo de la obra, que en un primer momento provocó numerosas críticas, fue justamente lo que los críticos más afines al movimiento identificarían más tarde como la característica que le proporcionaba mayor fuerza.

Lo que unió a este grupo de artistas fue su rechazo hacia el arte establecido y su monopolio sobre aquello que debía exponerse. Hacia el final del siglo XIX, la Academia francesa seguía apoyando los ideales del Renacimiento; es decir, el objeto del arte debía ser noble o instructivo y el valor de una obra de arte debía juzgarse por su "semejanza" descriptiva con los objetos naturales. La acción de los impresionistas, que enfrentaban a las convenciones y al poder de los vigilantes de la cultura tradicional mediante la organización de una exposición independiente, constituiría un modelo para los innovadores del siglo siguiente. Asimismo, la creación de ub "ismo" por parte de un crítico sarcástico o escandalizado para describir una forma radicalmente nueva de arte se convertiría en un hecho bastante habitual a partir de entonces.

A partir de la primera mitad del siglo XIX, París se convirtió en la primera metrópolis realmente moderna, tanto física como socialmente, y muchas obras del impresionismo plasmaron este nuevo paisaje urbano parisino. El papel del arte en una sociedad cambiante fue objeto de los debates artísticos, literarios y sociales del momento, y los impresionistas fueron conscientemente modernos al incorporar nuevas técnicas, teorías, prácticas y variedad a los temas de sus pinturas. Su interés en captar la impresión visual de una escena, en pintar lo que el ojo ve más que lo que el artista sabe, fue algo tan revolucionario como su costumbre de trabajar en el exterior (en lugar de en la soledad del estudio) para observar los cambios de luz y de colores que se producían en la naturaleza. Su huida de los temas históricos o alegóricos y su insistencia en mostrar momentos fugaces de la vida moderna para crear lo que Monet denominaba "una obra espontánea en lugar de una pbra calculada" marcó una ruptura definitva con los temas y prácticas aceptados.

Olympia. Edouard Manet

La obra de Edouard Manet representó una importante influencia para el imporesionismo. Manet rechazó la única posibilidad aceptada en arte a favor de una "perspectiva natural", y sus obras, aparentemente ininteligibles o incompletas, subvertían deliberadamente las ideas clásicas. Asimismo, transgredió la jerarquía de los géneros con su representación a gran escala de los temas "insignificantes" y, sobre todo, insistió en retratar la experiencia vital contemporánea. Cuando en 1865 se expuso Olympia (1863), los críticos más conservadores se sintieron ofendidos por el tratamiento aplicado a un tema tradicional como era el desnudo femenino.

Las obras de artistas como Camille Corot, de los de la esccuela Barbizon, Gustave Coubert y los pintores ingleses de la generacipon anterior, J.M.W.Turner y John Constable mostrarons a los impresionistas los modos en que los efectos visuales de la luz y el clima podían exploraerse a través de la pintura. El contraste, el carácter difuminado y la fragmentación de la imagen provocado por la aparición de la fotografía también causaron un intenso impacto sobre ellos, al igual que los grabados japoneses, en los que la composición, la perspectiva y las áreas monocromáticas eran muy diferentes a las occidentales.

A lo largo de la década de 1860, los impresionistas interiorizaron todos estos cambios y desarrollaron su propio estilo, con frecuencia pintando juntos o encontrándose (en el Café Gerbois de Montmartre, por ejemplo) para duiscuir sobre sus obras obras y dar forma a sus ideas. Entre 1874 y 1886 se realizaron las ocho exposiciones hoy famosas de su obra, que atrajeron de forma completamente inesperada la atecnión del público. En muchos casos, la reacción de los críticos fue hostil, especialmente al principio, pero los impresionistas tenían partidarios influyentes, y algunos de ellos, como los escritores Émile Zola y J.K.Huysmans, eran también amigos suyos. Asimismo, atrajeron a importantes mecenas, como el doctor Paul Gachet, que más adelante sería el médico de Vincent van Gogh en Auvres, o Paul Durand-Ruel.

Cebollas. Pierre-Auguste Renoir
No es exagerado afirmar que a lo largo de la década de 1870, muchas obras impresionistas tenían como tema el efecto de la luz sobre el paisaje. Pero a principios de la década siguiente se produjo un cambio del que habitualmente se habla como la "crisis impresionista". Muchos de los artistas empezaron a considerar el hecho de que, al intentar captar la luz y el carácter efímero del ambiente, habían relegado la figura a un segundo término, y a partir de este momento el movimiento se diversificó. Renoir, por ejemplo, regresó a un estilo más clásico basado en la pintura figurativa; Monet proporcionó solidez a sus figuras y adoptó un enfoque más analítico de la percerpción visual. Además, el grupo empezó a representar un abanico más amplio de temas. La crisis, que también afectó a la generación más joven que exponpia junto a los impresionistas, desembocó más adelante en desviaciones radicales de sus ideas originales. En algunos casos, artistas como Paul Gauguin, Paul Cézanne, Georges Seurat y Paul Signac incluso crearon su propio estilo.

La evolución que sufrieron los impresionistas queda mejor reflejada en la obra de unos pocos individuos destacados. Para muchos, Claude Monet sigue siendo el impresionista por excelencia; sus pinturas de la estación de ferrocarril, Gare Saint-Lazare (1876-1877), que combinan y contrastan la arquitectura moderna de la estación con la nueva y amorfa atmósfera captada por los impresionistas, son consideradas como las pinturas más representativas del movimiento. El interés de Monet por el ambiente se hace más evidente en otras series que representan el mismo tema en diferentes momentos del día y en diferentes épocas del año, como Almiares (1890-1892) y Los chopos (1890-1892). En la secuencia de Los chopos, la disposición curvilínea de las formas remarca al mismo tiempo la profundidad y la horizontalidad de la superficie; la utilización de la ciurva en forma de "S" sugiere lazos con el Art Nouveau del mismo período. Hacia el final de su vida, desde 1914 hasta 1923, Monet se dedicó en cuerpo y alma a ocho enormes lienzos de nenúfares para una estancia en la Orangerie, en la Tullerías de París. Todos juntos crearon un ambiente que envolvía por completo al espectador, una sensación de infinitud o, como expresó Monet, la "inestabilidad del universo que se transforma ante nuestros ojos". Las pinceladas, las cuales debían estar conectadas entre sí para poder interpretar la obra, inducían al espectador a participar en el propósito creativo, un concepto esencial para la actividad artística del siglo XX. El carácter abstracto de los nenúfares se anticipaba, además, a la obra del expresionismo abstracto de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX.

Aunque a finales de la década de 1860 Renoir pintó paisajes con Monet, su principal interés fue siempre la figura humana, y su contribución más importante al impresionismo consistió en la aplicación del tratamiento impresionista de la luz, el color y el movimiento a temas como la escena multitudinaria de Baile en el Moulin de la Galette (1876). Con sus declaraciones de que la pintura debía ser algo "agradable, alegre y bello, ¡sí, bello!", Renoir volvió una y otra vez a las escenas de parisinos en actividad, y se deleitó con delicadas y coloristas representaciones de cuerpos y materiales suntuosos. Alrededor de 1883 rompió definitivamente con el impresionismo puro y empezó a pintar desnudos clásicos de una manera más sobria y menos sensual. Aunque esta etapa fue breve, más adelante combinó su interés por el clasicismo con las ideas del impresionismo. Sus pinceladas se hicieron más sueltas y gestuales, y algunos críticos han considerado las últimas obras de Renoir, al igual que las de Monet, como precursoras del expresionismo abstracto.

La clase de danza. Edgar Degas
La obra de Edgar Degas se expuso en siete de las ocho exposiciones del grupo impresionista, pero él siempre se consideró un realista. Consumado dibujante, aprendió de las prácticas impresionistas a utilizar la luz para conferir una sensación de volumen y movimiento a su obra. Como la mayoría de sus colegas, Degas realizaba el esbozo al natural, pero prefería continuar su obra en el estudio, ya que sostenía que era "mucho mejor conservar exclusivamente en la mente lo que uno ha visto. Durante esta transformación, la imaginación colabora con la memoria. [...] Entonces, la memoria y la imaginación se ven libres de la tiranía impuesta por la naturaleza". Degas iba al ballet y a los cafés, teatros, circos e hipódromos de París en busca de temas para sus pinturas. Entre todos los impresionistas, fue el que más se dejó influir por la fotografía, con su típica ruptura del centro de atención del campo pictórico, la captación del momento fugaz y la fragmentación de los cuerpos y el espacio en la imagen. A finales de la década de 1880 empezó a utilizar los pasteles y una "estética de ojo de cerradura" para retratar a la mujer al natural, en posturas íntimas, una evolución sin precedentes en la historia del arte. Como historiador del arte, George Heard Hamilton destacó, haciendo referencia a estas últimas obras: "En efecto, sus colores fueron su último y mayor regalo para el arte moderno. Incluso cuando empezó a quedarse ciego, su paleta derivó hacia el fauvismo".

Berthe Morisot y Mary Cassatt fueron las dos mujeres más destacadas que expusieron con los impresionistas. Su utilización de la línez y la libertad pictórica, y su elección de escenas íntimas como tema para sus obras, presenta un gran número de similitudes con el trabajo de Manet y Degas. La obra de Cassatt parece inspirarse en muchas fuentes (el amor a la línea en los grabados japoneses, los brillantes colores de los impresionistas y la sesgada perspectiva y la captación fotográfica de Degas) para crear un estilo único capaz de representar su típica ternura en varias escenas íntimas de la vida privada.

Nocturno en negro: el cohete que desciende.
James Abbott McNeil Whistler
Otro expatriado estadounidense, James Abbott McNeill Whistler, se convertiría en la figura central del desarrollo del impresionismo, y del movimiento moderno en general, en Gran Bretaña. Incluso más que los impresionistas franceses, Whistler defendía que, lejos de ser descriptiva, la pintura debía ser una simple distribución de colores, formas y líneas en un lienzo. Su Nocturno en negro y oro: el cohete que desciende (1874), descrito con sarcasmo por el crítico de arte inglés John Ruskin como "un bote de pintura arrojado a la cara del público", fundió las ideas impresionistas del color y la atmósfera con el carácter decorativo de los grabados japoneses, creando una original y memorable imagen de estado de ánimo y atmósfera veinte años antes de las catedrales de Monet. El importante impresionista británico Walter Sickert absorbió tanto el estilo de Whistler como el de Degas, haciendo que la oscura gama de la tradición paisajística británica se transformase en algo más contemporáneo.

A finales de la década de 1880 y en la siguiente, el impresionismo por fin fue aceptado como un estilo artístico de interés por toda Europa y Estados Unidos. En los últimos años del siglo XIX, Alemania se mostró especialmente receptiva a las influencias externas, y las nuevas técnicas francesas fueron incorporadas al naturalismo imperante en el arte alemán. Max Liebermann, Max Slevogt y Lovis Corinth fueron los impresionistas alemanes más famosos. En Estados Unidos, el impresionismo fue recibido con entusiasmo por la prensa, el público, los artistas y los coleccionistas, y algunas de las colecciones más extensas de artistas impresionistas se encuentran hoy día en ese país. Los representantes más importantes del impresionismo estadounidense fueron William Merritt Chase, Childe Hassam, Julian Alden Weir y John Twachtman.

El beso. Auguste Rodin
A pesar de la existencia de obras escultóricas de Degas y Renoir, no había escultores directamente comprometidos con el movimiento. No obstante, dado que hoy el término se refiere a un estilo general y no a las pinturas del grupo original, tanto la obra del escultor francés Auguste Rodin como la del italiano Medardo Rosso fueron catalogadas como impresionistas. Sus esculturas se centraban en la luz, el movimiento, la espontaneidad, la fragmentación y la desintegración de la forma por las luces y las sombras. De forma similar, el trabajo en otros campos que pretendía captar las impresiones efímeras y los ambientes difusos con frecuencia era catalogado de "impresionista" (con mayor o menor acierto), como la música de Ravel y Debussy o incluso las novelas de escritores como Virginia Woolf.

Pero el impacto del impresionismo no debe sobrevalorarse. Sus acciones y experimentos simbolizaron el rechazo de las tradiciones artísticas y a los juicios de valor de la crítica, y los futuros movimientos de vanguardia seguirían su ejemplo y tomarían partido por la libertad e innovación artísticas. Desde la "visión" pictórica (no lo que uno ve sino lo que significa mirar) proclamaron el inicio de la modernidad, iniciando un proceso que revolucionaría el concepto y la percepción del objeto artístico. El impresionismo representa el inicio de la exploración de las propiedades expresivas del color, la luz, la línea y la forma que tuvo lugar en el siglo XX, un tema particularmente importante en el arte moderno. Probablemente, lo más importante de todo es que el impresionismo puede considerarse como el comienzo de la lucha por la libertad pictórica y escultórica partiendo de su función meramente descriptiva, con el fin de crear un nuevo lenguaje análogo al que iniciaron otras expresiones artísticas como la música o la poesía.

Fuente: "Estilos, escuelas y movimientos", Amy Dempsey

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